Salmos

El libro de los Salmos

Es un libro fundamental de la Biblia, es el único que está compuesto íntegramente de oraciones; es una colección de oraciones que forman parte del Antiguo Testamento. Estos textos han sido considerados por la comunidad cristiana como joyas preciosas. Desde el principio la Iglesia ha adorado al Salterio, aún hoy, después de dos mil años siguen usándose y considerándose oraciones fundamentales.

Origen de los Salmos

Para poder comprender el Salterio no necesitamos muchos elementos culturales externos, ya que esta compilación nace de la humanidad, parte del hombre como tal, del hombre de Israel. Es decir, de un partícipe en una historia particular, y esta oración llega por medio de Jesucristo. Por lo tanto, lo que debemos hacer no es hurgar en el pasado de los salmos, sino más bien entender su valor actual. Muchos hoy en día rezan con los Cánticos, gracias a Dios que tras el Concilio, laicos y religiosos, han tomado en sus manos el libro de los Salmos. Algunos de ellos pueden resultarnos, tal vez, algo más complicados de entender o suenan mal a nuestros oídos cristianos.

El libro de los Salmos es un libro de la Biblia, es una colección antológica de textos. Salterio, es un término griego «psalterion«, indica correctamente un instrumento musical, una especie de cítara, arpa, es un instrumento de cuerda y el sonido producido por este instrumento de cuerda se llama en griego «psalmòs» (salmo).

Así que el término salmo y el término salterio es estrictamente musical, relacionado con el sonido, incluso antes de cantar y es la traducción de un término hebreo que indica exactamente lo mismo.

Dentro del libro, podemos encontrar que se los nombra de diversas formas, canto, himno, oración, generalmente todos estos textos están catalogados con un término musical; notamos entonces que el salmo es por naturaleza un texto para ser cantado y tocado, por lo tanto no nace como un poema para ser recitado o una oración del individuo para ser leído, sino un texto para ser cantado, es decir, puede ser leído pero no está hecho para eso.

¿Qué es el Salterio?

El Salterio está compuesto por 150 salmos, cada uno se cita con un número; aunque la numeración de los textos en hebreo no se corresponden con la la numeración griega. La Vulgata, la traducción latina que estuvo vigente en la Iglesia hasta el Concilio Vaticano II para los salmos, era una traducción del griego y por lo tanto la numeración del texto hebreo no corresponde a la numeración del texto griego. Aún hoy en el texto litúrgico del Misal, del Leccionario de la Liturgia de las Horas, los Salmos se indican con esta numeración que no corresponde a la numeración hebrea.

¿Por qué según la Biblia que tengas el mismo salmo puede tener dos números diferentes?

Normalmente en las Biblias se encuentran dos números, uno fuera de paréntesis y otro dentro de paréntesis; no hay un criterio convencional, por lo que puede ser diferente; recuerda que el número más alto es el hebreo y el número más bajo es el de la tradición litúrgica griega, latina y tradicional.

Nuestra referencia será el texto hebreo, por lo tanto el número mayor.

Salmos: Géneros literarios

La multiplicidad de los salmos, 150 oraciones, también conduce a una multiplicidad de géneros literarios. Un género literario es una forma de componer un texto, es un hecho espontáneo, normal, común en todas las realidades, también utilizamos géneros literarios al hablar o escribir, usamos un lenguaje y fórmulas diferentes según las circunstancias en las que nos encontramos.

En el contexto del Salterio estamos generalmente en la oración, por lo que se podría decir: el género literario de los Salmos es la oración, pero las oraciones son de muchos tipos diferentes, por lo que en el Salterio tenemos muchos géneros literarios diferentes.
Lo primero que debemos hacer para reconocer y rezar correctamente los salmos es saber distinguir los géneros literarios, porque dependiendo de este buscaremos un contenido concreto y usaremos un modo de lectura determinado.

Hay una distinción grande y muy extensa que puede aplicar prácticamente todo el Salterio; las oraciones se dividen básicamente en dos tipos, son la oración de petición y la oración de alabanza; todo puede caer en estos dos elementos.

Técnicamente los salmos de alabanza se llaman «himnos» y los de petición se llaman «lamentaciones» o «súplicas«. Dentro de estos dos grandes bloques hay muchos subgéneros, por lo que los himnos se pueden distinguir según el contenido y al cambiar el contenido también cambia la forma literaria y también cambia la forma de leer ese salmo.

Himnos

Cada himno, generalmente, comienza con el deseo de alabanza, «celebra al Señor», seguido por un «por qué» de motivación, esta motivación es la que da el sentido y es el cuerpo del himno, «celebra al Señor porque es bueno».

Por lo tanto las motivaciones fundamentales se enumeran en los distintos himnos. La variación del género literario sigue a la variación de los motivos; así, hablamos de las subcategorías:

  • Cánticos de Sión, se celebra al Señor por haber elegido la Ciudad Santa de Jerusalén.
  • Salmos del reino de Dios, del rey Yahvé, en estos himnos se celebra a Dios como rey de toda la tierra.
    Himnos reales, celebran al Señor por haber elegido un rey en Jerusalén.

Leyendo los salmos de la Ciudad Santa leeremos sobre la Iglesia, leyendo los salmos de Dios el rey leeremos sobre el reino venidero de Dios y su perfecta realización en la eternidad, leyendo los salmos del rey leeremos textos expresamente dirigidos a Jesucristo.

Súplicas

El otro gran género es el de las súplicas, se presenta como una oración de petición o de lamento real o de desahogo; éstas no tienen una forma literaria porque son más espontáneas. A su vez se distinguen en dos grupos: salmos colectivos y salmos individuales.

En las súplicas colectivas, el «nosotros» de la oración se refiere al pueblo, son las oraciones típicas nacidas en la liturgia, nacidas para la celebración del pueblo, es el pueblo quien eleva esta oración a Dios. Generalmente en momentos de dificultad o necesidad; son oraciones de petición, incluso de lamento, precisamente por la situación de necesidad.

Por otra parte, las súplicas individuales, tienen una inmensa variedad de posibilidades, su origen es más misterioso, surgen de la experiencia de personajes individuales, anónimos, lejanos en el tiempo, completamente desconocidos, de los que sólo podemos reconstruir pequeños detalles que conforman una oración. Probablemente fueran compuestas oralmente y repetidas, recordemos que antiguamente la tradición oral era mucho más fuerte que hoy en día; tenían una memoria acostumbrada a escuchar, memorizar y repetir.

Acción de Gracias

Muchos estudiosos continúan discutiendo si las acciones de gracias deben considerarse como himnos, súplicas o un género separado.

En estos se alaba a Dios por algún tipo de beneficio recibido.

En el libro de los Salmos es el hombre quien habla con Dios. Los Salmos son el modelo de oración que el mismo Dios nos ha ofrecido para hablarle, «ya que es imposible alabar bien a Dios, Dios mismo se ha alabado a sí mismo para decirte cómo alabarlo» (San Agustín).

Son textos escritos por personas, textos literarios que expresan su experiencia, su encuentro con Dios. Dios se reveló, Dios se dio a conocer, Dios entró en la existencia de estas personas. Dios baja al nivel del hombre para llevar al hombre al nivel de Dios.

Los Salmos, en toda su variedad, son el ejemplo de esta acción de Dios que entra en la historia de los hombres para cambiar a los hombres, son el ejemplo de esta intervención de Dios en los acontecimientos de muchas personas para transformar la mentalidad de estas. Estas oraciones son para nosotros en la ocasión de cambiar, de dejarnos cambiar.