Rosario para difuntos

Velas encendidas

Probablemente no haya nada más consolador que la cadencia de un rosario rezado por un alma que acaba de morir.

Como católicos consideramos a la muerte como el fin de la vida en la tierra y el comienzo de la vida eterna en el Cielo. Así que las reglas que siguen a la hora de la muerte es ayudar al espíritu de un ser querido, o al alma a volver a Dios. Por el regalo de la creación, damos adoración, alabanza y gratitud. Juntos, esperamos que Dios acepte para siempre al alma en el Cielo.

En el Rosario para los difuntos completo se incluyen los Misterios Gozosos (lunes y sábados), los Misterios Dolorosos (martes y viernes), los Misterios Gloriosos (miércoles y domingos) y los Misterios Luminosos (jueves). También puede ser rezado en su versión corta cualquier día de la semana, en este caso los misterios a meditar dependerán del día en que se haga la oración.

La diferencia al rezar el Rosario para difuntos y el habitual radica en que se agrega una oración especial dedicada al Eterno Descanso.

Cruz en un cementerio

A continuación encontrarás como rezar el rosario para difuntos, puedes también descargar el rosario para difuntos en PDF.

Rosario para difuntos completo

1- Ave María Purísima.

Sin pecado concebida.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Para que nuestra oración pueda agradar a Dios, purifiquemos nuestro corazón, arrepintiéndonos de nuestros pecados. Recemos todos juntos el Acto de Contrición.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, creador y redentor mío; por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido, propongo enmendarme y confesarme a su tiempo; ofrezco todo cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados y confío en tu bondad y misericordia infinitas que me perdonarás, por tu preciosa sangre y me darás la gracia para nunca más pecar. Amén.

Abre, Señor, mis labios.
Y mi boca proclamará tu alabanza.

Dios mío, acude en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

Abre, Señor, nuestros labios y limpia nuestros corazones de impertinentes pensamientos, ilumina nuestro entendimiento con la Luz del Espíritu Santo, para que, atenta, digna y devotamente recemos este Santo Rosario; pidiéndote por el eterno descanso de nuestro hermano(a) (nombre) …………..Te damos gracias por la vida que le diste y muy especialmente por las personas que estamos presentes.

¡Oh Dios!, que perdonas y deseas la salvación de todos los hombres y mujeres, imploramos
tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de todos los santos concedas a tu siervo(a) (nombre) ………….. la gracia de llegar a la Vida Eterna. Amén.

2- Contemplamos en este Rosario los Misterios Gozosos (lunes y sábados), los Misterios Dolorosos (martes y viernes), los Misterios Gloriosos (miércoles y domingos) y los Misterios Luminosos (jueves).

3- Finalizados los cinco misterios rezamos:

Oh Soberano Santuario, Sagrario del Verbo Eterno.
Libra, Virgen, del infierno, a los que rezamos tu Santo Rosario.

Emperatriz poderosa, de los mortales consuelo.
Ábrenos, Virgen, el Cielo, con una muerte dichosa.

Y danos pureza de alma.
Tú que eres tan poderosa.

Padre nuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima antes del parto. En tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines y el alma de nuestro(a) hermano(a) (nombre) ………….. para que la salves. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima en el parto. En tus manos encomendamos nuestra esperanza, para que la alientes y el alma de nuestro (a) hermano (a) (nombre) ………….. para que la salves. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima después del parto.
En tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames y el alma de nuestro(a) hermano (a) (nombre) ………….. para que la salves. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad. Virgen concebida sin la culpa del pecado original. Amén.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve, a Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Pidamos a la Virgen María que interceda por el alma de nuestro hermano(a) (nombre) …………. y por quienes se están purificando en el purgatorio, así como por los que aún vivimos, para que alcancemos de Dios la resignación, el consuelo y la paz; invocándola con los títulos más bellos, que durante siglos, el pueblo cristiano ha ido descubriendo en su honor.

4- Letanías a la Santísima Virgen Maria

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la misericordia,
Madre de la divina gracia,
Madre de la esperanza,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los migrantes,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

5- Oración (opcional)

Dios mío, te llevaste a la persona que más amaba en este mundo; me privaste de ella para
siempre: pero si lo dispusiste de esta manera, cúmplase en todo tu santísima voluntad así
sobre él (ella) como sobre mí. El grande consuelo que me queda, es la esperanza de que lo(la) recibiste en el seno de tu misericordia y que te dignarás algún día unirme con él (ella). Si la entera satisfacción de sus pecados la detiene aún en las penas sin que haya ido todavía a unirse contigo yo te ofrezco, para que logre su salvación, cambiar mi mala conducta, hacer caridades a favor de los más necesitados y confesar mis pecados para comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

¡Árbitro supremo de nuestra suerte, dueño absoluto de nuestro destino! Dispón soberanamente de nosotros y de nuestros días, no somos de nosotros mismos, sino de Ti; no has hecho sino tomar lo que te pertenecía y nos prestaste por algún tiempo. Sean benditas y adoradas las disposiciones de tu Providencia.

Esta muerte que me hace derramar tantas lágrimas debe producir en mí un efecto más sólido y saludable; ella misma me advierte que llegará mi hora que debo prepararme sin tardanza y estar dispuesto en todos los instantes de mi vida; permite ¡Oh Dios de bondad! Que cuando llegue mi último momento, me encuentre en estado de gracia, para poder presentarme delante de ti y reunirme con la persona que he perdido para bendecirte y alabarte eternamente con él (ella). Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen Gloriosa y Bendita.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén

6- Peticiones finales, aquí rogamos por el descanso eterno de nuestro ser querido fallecido.

Pidamos a Dios, una vez más, por el eterno descanso de nuestro hermano(a) (nombre) …………. y por las necesidades de la Iglesia y el mundo entero. A cada petición respondemos: Te rogamos Señor.

Por todos nuestros familiares y amigos difuntos, para que Dios limpie completamente su alma de toda mancha de pecado y les conceda el descanso eterno.

Por todos los que están por dejar este mundo, para que se arrepientan de sus pecados y entreguen su vida a Cristo, como ofrenda agradable.

Por todos los que no conocen a Cristo, para que Dios mueva su corazón y les conceda la oportunidad de conocerlo y entregarse a Él, sin reservas.

Por todos nosotros, para que estemos siempre preparados para el gran encuentro con Cristo.

Por los pastores de la Iglesia, para que prediquen con valentía y autenticidad la Palabra de Dios y así vayan despertando en los feligreses el sentido verdadero de la vida y de la muerte.