¿Qué es un denario?

Significado y uso del denario

El denario, también llamado decenario o decenio es algo así como un Rosario de bolsillo, una pulsera compuesta por diez nudos o cuentas, cada una de ellas representa una década.

Originario de Colombia, es una muy buena opción cuando no puedes rezar el Rosario completo y tiene el mismo valor religioso, además es muy práctico para llevar siempre contigo, por todos estos motivos su uso se ha extendido por todo el mundo, en Latinoamérica es, particularmente, muy popular.

Hay diferentes materiales que se utilizan para su fabricación, madera, plástico, metal, perlas, cristal, etc; a menudo incluyen alguna imagen religiosa de Jesús, la Virgen María o de un santo.

¿Cómo rezar un decenario?

Para rezar el rosario pulsera paso a paso, comienza por:

  1. Hacer la señal de la cruz y rezar el Credo de los Apóstoles.
  2. Reza un Padre Nuestro sobre la cuenta más grande, luego reza tres Ave María y termina con un Gloria.
  3. Sobre la medalla di el Primer Misterio y reza un Padre Nuestro.
  4. Reza diez Ave Marías, un Gloria y la oración de Fátima.
  5. Repite los pasos 3 y 4 con cada uno de los Misterios hasta completar el Quinto Misterio, uno sobre cada una de las cuentas del denario.
  6. Una vez completados todos los Misterios reza un Salve y finaliza con la Señal de la Cruz.

Credo de los Apóstoles

“Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén”

Padre Nuestro

“Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén”

Ave María

“Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”

Gloria

“Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén”

Salve

“Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén”