Misterios Gozosos

Los misterios gozosos del Rosario son la primera parte de una serie de cinco misterios.

Al meditar estos misterios acompañamos a María y José desde el descubrimiento de que María traería al Mundo al Hijo de Dios, el nacimiento de Cristo y su infancia.

Juan Pablo II, en la encíclica Rosarium Virginis Mariae, explica que los misterios gozosos tienen profundas raíces. Rezarles «significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es ante todo evangelion, ‘buena noticia’, que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo».

Los misterios gozosos se rezan los lunes y sábados.

Al concluir con cada misterio realiza una pausa para la reflexión, reza un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria.

Primer misterio gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios

En el contemplamos la enunciación del Ángel a la Virgen María.

El Ángel le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo… Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. María contestó: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”(cf.Lc 1,2 26-38).

La encarnacion del hijo de dios
La encarnación del hijo de dios.

Segundo misterio gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

María partió a un pueblo de la montaña de Judá. Ingresó en la casa de Zacarías y saludó a Isabel, saltó de gozo el niño en su seno e Isabel al oirle exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor” (cf Lc 1, 39-56).

La visitacion de nuestra señora a su prima Santa Isabel
La visitación de nuestra señora a su prima Santa Isabel.

Tercer misterio gozoso: El Nacimiento de Dios en el Portal de Belén

En esos días el emperador César Augusto decretó que todo el mundo debía empadronarse en su ciudad. José lo hizo desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.

Mientras estaban allí llegó el momento del parto y María dió a luz a su primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

Un ángel se apareció a unos pastores y les dijo: “Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (cf. Lc 2, 1-14).

El Nacimiento del hijo de dios en Belen
El Nacimiento del hijo de dios en Belen.

Cuarto misterio gozoso: La Presentación de Jesús en el Templo

Le llamaron Jesús, como lo había llamado ángel antes de ser concebido en el seno.

Llegado el día para la Purificación, fijado por la Ley de Moises, llevaron al niño a Jerusalén donde había un hombre «justo y piadoso y esperaba la restauración de Israel» (v. 25), llamado Simeón, el Espíritu Santo estaba con él y le había revelado que no moriría hasta no haber visto al Mesías del Señor.

Simeón tomó al niño Jesús en sus brazos y bendijo a Dios “Ahora Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz, como le has dicho. Porque mis ojos han visto a tu salvador, que has preparado y ofreces a todos los pueblos, luz que se revelará a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel” (Lucas 2,25-32).

 

La presentación de Jesus en el templo
La presentación de Jesus en el templo.

Quinto misterio gozoso: El Niño Perdido y Hallado en el Templo

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua. A sus doce años Jesús fue con sus padres allí, al finalizar la fiesta sus padres regresaron pero él se quedó allí sin que ellos se dieran cuenta.

Seguros de que estaría en la caravana de vuelta, comenzaron a caminar y al cabo de un día comenzaron a buscarlo entre parientes y conocidos; al no encontrarlo regresaron a Jerusalén.

Lo encontraron al tercer día en el Templo, sentado entre los maestros de la Ley. Todos quienes lo oían quedaban azorados de su inteligencia.

Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos». Él les contestó: «¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo estar donde mi Padre?» Pero ellos no comprendieron esta respuesta. (Lucas 2,41-50).

 

El niño perdido y hallado en el templo
El niño perdido y hallado en el templo.

 

Puedes acceder a nuestra guía para rezar los misterios gozosos del rosario, con una explicación paso a paso donde están incluidas también las meditaciones de los misterios de los lunes y sábados.