Inmaculada Concepción

Como cada año, el 8 de diciembre, la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, el dogma, que es la verdad de fe, de que Nuestra Señora no fue «tocada» por el pecado original, fue preservada desde el primer momento de su concepción.

El Catecismo de la Iglesia Católica, señala que Dios eligió libremente a María desde toda la eternidad para ser la Madre de su Hijo; para llevar a cabo esta misión fue concebida inmaculada. El dogma fue proclamado el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX. En el texto dice: «La Santísima Virgen María en el primer instante de su concepción, por una gracia y un privilegio singular de Dios Todopoderoso, en previsión de los méritos de Jesucristo Salvador de la humanidad, fue preservada intacta de toda mancha de pecado original».

Cada 8 de diciembre en Roma durante todo el día, los ciudadanos de Roma rinden homenaje a la estatua de la Inmaculada en la Piazza Mignanelli. Los primeros son los bomberos, en honor a los 220 colegas que inauguraron el monumento el 8 de diciembre de 1857: según la tradición, a las 7.30 de la mañana suben a la cima para colocar su guirnalda de flores en el brazo de la Virgen. Luego, como sucede desde 1953, el homenaje del Pontífice está programado para llegar a la Piazza di Spagna a las 4 pm, el Papa Francisco rezará frente al monumento dedicado a Nuestra Señora y dejará flores en su base.

Estatua de la Virgen Maria

A continuación dejamos oraciones a la Virgen María.

Reina del Cielo

V. Reina del cielo alégrate; aleluya.
R. Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya.
V. Ha resucitado según su palabra; aleluya.
R. Ruega al Señor por nosotros; aleluya.
V. Gozate y alegrate, Virgen Maria; aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya.
Oremos
Oh Dios,
que por la resurrección de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
has llenado el mundo de alegría,
concédenos, por intercesión de su Madre,
la Virgen MarÍa,
llegar a alcanzar los gozos eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Oración a María Madre

Préstame Madre tus ojos
para con ellos mirar
porque si con ellos miro
nunca volveré a pecar.

Préstame Madre tus labios
para con ellos rezar
porque si con ellos rezo
Jesús me podrá escuchar

Préstame Madre tu lengua
para poder comulgar
pues es tu lengua materna
de amor y de santidad.

Préstame Madre tus brazos
para poder trabajar
que así rendirá mi trabajo
una y mil veces más.

Préstame Madre tu manto
para cubrir mi maldad
pues cubierta con tu manto
al Cielo he de llegar.

Préstame Madre a tu Hijo
para poderlo yo amar
pues si me das a Jesús
qué más puedo yo desear?

Así será esta mi dicha
por toda la eternidad.
Amén.

Oración de San Bernardo a María Santísima

Salve Reina de misericordia, Señora del mundo, Reina del cielo, Virgen de las vírgenes, Sancta Sánctorum, luz de los ciegos, gloria de los justos, perdón de los pecadores, reparación de los desesperados, fortaleza de los lánguidos, salud del orbe, espejo de toda pureza. Haga tu piedad que el mundo conozca y experimente aquella gracia que tú hallaste ante el Señor, obteniendo con tus santos ruegos perdón para los pecadores, medicina para los enfermos, fortaleza para los pusilánimes, consuelo para los afligidos, auxilio para los que peligran.

Por ti tengamos acceso fácil a tu Hijo, oh bendita y llena de gracia, madre de la vida y de nuestra salud, para que por ti nos reciba el que por ti se nos dio. Excuse ante tus ojos tu pureza las culpas de nuestra naturaleza corrompida: obténganos tu humildad tan grata a Dios el perdón de nuestra vanidad. Encubra tu inagotable caridad la muchedumbre de nuestros pecados: y tu gloriosa fecundidad nos conceda abundancia de merecimientos.

Oh Señora nuestra, Mediadora nuestra, y Abogada nuestra: reconcílianos con tu Hijo, recomiéndanos a tu Hijo, preséntanos a tu Hijo.

Haz, oh Bienaventurada, por la gracia que hallaste ante el Señor, por las prerrogativas que mereciste y por la misericordia que engendraste, que Jesucristo tu Hijo y Señor nuestro, bendito por siempre y sobre todas las cosas, así como por tu medio se dignó hacerse participante de nuestra debilidad y miserias, así nos haga participantes también por tu intercesión de su gloria y felicidad.

La Virgen Maria

Oración de la mañana a la Virgen María

Cuando despuntan los primeros rayos del sol y, el nuevo día llama a nuestras puertas nuestras voces se unen para decir : MARIA
Cuando las obligaciones nos ponen en pie y la responsabilidad nos convoca al trabajo todo ello, lo encomendamos a un nombre: MARIA
Cuando abrimos la ventana y vemos el horizonte del mundo que nos espera miramos al cielo y decimos: MARIA
Cuando caminamos, surgen temores y luchamos por una vida mejor avanzamos pronunciando un nombre: MARIA
Cuando brotan las dificultades y nos cuesta seguir adelante recurrimos a un nombre: MARIA
Ponemos a tus plantas, Virgen María, nuestros deseos de paz las ganas de creer más en Jesús la ilusión y nuestro esfuerzo los sueños y nuestras inquietudes la fe y nuestra esperanza.
Que el mes de mayo, en el que todo florece, también como ramas del gran árbol que es Jesús, demos los frutos del amor y del perdón de la alegría y del compartir del optimismo y la fortaleza de la sencillez y de la verdad.
Que todo lo que hagamos y digamos en este día, María, sea digno del nombre que llevamos: CRISTIANOS.

Oración de la noche a la Virgen María

Cuando vence la luna al sol y, la noche invita a la calma nuestro cansancio se pone en manos de MARIA
Cuando el descanso nos urge a la reflexión y la oscuridad a la quietud de la noche todo ello, lo dejamos bajo un rostro: MARIA
Cuando cerramos las puertas y atrás quedan luchas y fatigas decepciones y sufrimientos buscamos en el silencio a una figura: MARIA
Cuando hemos caminado sin obtener demasiado fruto y las luchas nos han dejado extenuados buscamos la fuerza de Dios, con alguien que vive a su lado: MARIA
Cuando pensamos que todo ha acabado que todos los días son iguales y que no merecen la pena ser vividos buscamos un reconstituyente de esperanza: MARIA
Déjanos, Madre y Virgen, antes de caer en el dulce sueño poner en tus manos lo que, en esta mañana, quisimos fuera sincera realidad:
Si no estuvimos a la altura….perdón, Señor
Si olvidamos tu presencia….perdón, Señor
Si no crecimos en honestidad….perdón, Señor
Si, la fe y la esperanza, no las cuidamos … perdón, Señor.
María, mientras dormimos te pedimos que veles nuestro sueño que inclines tu rostro de Madre sobre nosotros tus hijos y que, mañana cuando despertemos, Dios nos dé otra oportunidad para seguir siendo los amigos de Jesús.

Gracias María

Gracias, Maria, por tu corazón bueno y disponible.
Gracias, Maria, por tu corazón de ojos limpios y puros.
Gracias, Maria, por tu corazón sincero y transparente.
Gracias, Maria, por tu corazón claro y luminoso.
Gracias, Maria, por tu corazón sencillo y humilde.
Gracias, Maria, por tu corazón lleno de luz y de amor.
Gracias, Maria, por tu corazón abierto al infinito.
Gracias, Maria, por tu corazón joven.
GRACIAS MARÍA

A María

Madre, dame Tu mano y no me sueltes,
déjame apoyarme en Ti al andar,
enséñame el camino que sólo me conduzca
a Tu Hijo con quien anhelo un día estar.

Pídele a Él que perdone mis falencias,
mi falta de paciencia, también de piedad,
que me dé fuerzas para sobrellevar el peso
de las injusticias que me hacen a menudo llorar.

Enjuga mis lágrimas con Tu dulzura de siempre,
cubre con Tu manto mis penas y ansiedad,
regálame la paz que de Tus ojos mana
y muéstrame las huellas del amor y la humildad.

Virgen de la Noche

Cuando vence la luna al sol y la noche invita a la calma, nuestro cansancio se pone en tus manos MARÍA.
Cuando el descanso nos lleva a la reflexión y la oscuridad a la quietud de la noche todo ello, lo dejamos bajo tu rostro: MARÍA.
Cuando cerramos las puertas y atrás quedan luchas y fatigas, decepciones y sufrimientos buscamos en el silencio a una figura: eres tú MARÍA.
Cuando hemos caminado sin obtener demasiado fruto y las luchas nos han dejado extenuados, buscamos la fuerza de Dios, con alguien que vive a su lado: MARÍA.
Cuando pensamos que todo ha acabado, que todos los días son iguales y que no merecen la pena ser vividos, buscamos un reconstituyente de esperanza: tú eres MARÍA.
Déjanos, Madre y Virgen, antes de caer en el dulce sueño, poner en tus manos lo que, en esta mañana, quisimos fuera sincera realidad:
Si no estuvimos a la altura….perdón, Señor
Si olvidamos tu presencia….perdón, Señor
Si no crecimos en honestidad….perdón, Señor
Si, la fe y la esperanza, no las cuidamos….perdón, Señor.
María, mientras dormimos te pedimos que veles nuestro sueño que inclines tu rostro de Madre sobre nosotros tus hijos y que, mañana cuando despertemos, Dios nos dé otra oportunidad para seguir siendo amigos de Jesús.
Amén.

Estrella de la mar

Estrella de la mar, yo te saludo,
Santa Madre de Dios, Puerta del cielo,
como un ángel de luz te saludara
cuando la historia comenzó de nuevo.

ESTRELLA DE LA MAR TE SALUDAMOS
ESTRELLA DE LA MAR, MADRE DEL PUEBLO.

Danos la paz, la paz como el cimiento,
danos la luz porque seguimos ciegos,
y para que arranquemos nuestros males
danos la libertad, que estamos presos.

Demuestra que eres Madre de los hombres
abriéndonos camino para el cielo
y enséñanos a Cristo nuestro hermano,
Estrella de la mar, que es nuestro puerto.