Todo sobre el Rosario

¿Qué es el Santo Rosario?

El Rosario proviene del latín rosarium (rosaleda), es un rezo cristiano que sirve para conmemorar los 20 misterios de la vida y obra de Jesucristo y de la Virgen María. Se recitan después de anunciar cada uno de los misterios con un padre nuestro, diez Ave María y un Gloria al Padre.

El Rosario es la devoción más practicada por los fieles cristianos en el mundo, tiene su origen en el año 800 d. C., y a través de los años ha ido evolucionando convirtiéndose en una pieza fundamental de adoración al Señor. Podemos ofrecer nuestras oraciones solos o acompañados sin importar el lugar en que nos encontremos.

El Santo Rosario, tal y como lo rezamos hoy en día, le fue entregado a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden de predicadores dominicos, en una aparición de la Virgen María en el año 1214, con la intención de combatir los herejes y pecadores de esa época. Si no sabes cómo rezar el rosario, gracias a Santo Domingo y los evangelios nos enseñan a llevarlo a cabo, para ello solo debes encomendarte a Dios con devoción, aquí puedes aprender como rezar el rosario.

Esta encomienda que fue dada a Santo Domingo para su enseñanza y propagación, en la que alabamos al Señor a través de la Virgen María, está vigente hoy más que nunca ante los tiempos difíciles que atravesamos, y nos exige el compromiso de todos los católicos en prevalecer en la fe y preservar nuestras tradiciones.

Es importante que tengas claro que la forma de rezar el rosario depende en muchos casos del país donde te encuentres, de sus tradiciones; por ello, al rosario se le pueden adicionar otras plegarias como son las letanías o las jaculatorias, que pueden acompañar o no el rezo.

Al tener la posibilidad de elegir que oraciones incluyes al rosario tradicional, queda por sentado que lo más importante es la devoción y el sentimiento de amor que hay detrás de cada rezo. A continuación te daremos a conocer las oraciones que comúnmente acompañan al Santo Rosario, conforme a nuestra cultura cristiana.

¿Qué son las Letanías?

Las letanías de la Santísima Virgen son una serie de alabanzas y súplicas ordenadas, con las que rogamos a Dios y a nuestra Inmaculada Concepción. Pero también podemos definirlas como una hermosa secuencia de versos que se dirigen a la Virgen, como el cántico que un ferviente hijo pregona a su amada madre.

A la Santa Madre de Dios le demostramos nuestro amor y cariño rindiendo homenaje a su excelsa bondad, cuando entonamos sus alabanzas en cualquier momento o cuando sentimos la necesidad de comunicarnos con ella.

¿Qué son las jaculatorias?

Las jaculatorias son oraciones breves llenas de amor y devoción con las cuales invocamos plegarias y agradecimientos a las tres personas de la Santísima Trinidad conformada por nuestro Amado Padre, su hijo Jesús y por el Espíritu Santo, mediante la intercepción de la Santa Virgen María, y que tienen como finalidad mantenernos bajo la gracia divina, no solamente durante la oración del Santo Rosario, sino también en cualquier momento de nuestra vida.

María, Madre de gracia,
Madre de misericordia,
defiéndenos de nuestros enemigos
y ampáranos ahora y en la hora
De nuestra muerte. Amén.

Los misterios del Rosario

Los misterios del Santo Rosario nos brindan una riqueza espiritual, por lo tanto debemos anunciarlos al finalizar cada decenario de Ave María con la solemnidad que les confiere la Iglesia Católica y con la meditación correspondiente, pero también con alegría y confianza de que nuestras oraciones serán escuchadas por Dios Nuestro Señor mediante la intercepción de Nuestra Madre María Santísima.

Los misterios del Rosario se deben rezar en función del día de la semana; para lo cual se estipula que se debe anunciar el misterio correspondiente al día particular en el que se reza.

Infografia sobre los misterios del rosario

Debemos anunciar correctamente cada misterio según el día que corresponda:

Misterios Gozosos (lunes y sábado)

  1. La Encarnación del Hijo de Dios
  2. La Visitación de nuestra Señora a su prima Isabel
  3. El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
  4. La presentación de Jesús en el Templo
  5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Misterios Dolorosos (martes y viernes)

  1. La oración en el Huerto
  2. La flagelación de Jesús atado a la columna
  3. La coronación de espinas
  4. Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario
  5. La crucifixión y muerte de Jesús

Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)

  1. La Resurrección del Hijo de Dios
  2. La Ascensión del Señor al cielo
  3. La venida del Espíritu Santo
  4. La Asunción de María al cielo
  5. La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

Misterios Luminosos (jueves)

  1. El Bautismo en el Jordán
  2. Las bodas de Caná
  3. El anuncio del Reino de Dios
  4. La Transfiguración
  5. La instauración de la Eucaristía

Una vez que ha sido anunciado el misterio que toca, debemos rezar un Padre Nuestro, continuamos con 10 Ave Marías y finalizamos con el Gloria. Concluido el Gloria, entre un misterio y otro se reza opcionalmente una oración Jaculatoria.

Oración de Fátima

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados,
sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo,
especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia.

Es importante que recuerdes que siempre se repite el mismo orden o secuencia, salvo al comienzo. Iniciamos el Rosario con: 1 Padre Nuestro, 3 Ave María, después la cuenta nos indica que viene otro Padre Nuestro, 1 Gloria y el anuncio del misterio correspondiente y de manera opcional se puede realizar 1 oración Jaculatoria que permita meditar en cada misterio.

Para cerrar con broche de oro nuestra Rosario, podemos elevar una oración al Altísimo mientras sostenemos la medalla que se encuentra en el centro de la corona.

Oración de la Salve

Juntamos las manos, las llevamos al pecho e invocamos la hermosa oración de la Salve, como símbolo de fe, enaltecimiento y devoción a nuestra Madre María:

Dios te salve, Reina
y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos;
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clementísima, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
De nuestro Señor Jesucristo. Amén.

A partir de ahora ya sabes cómo rezar un rosario tradicional. Recuerda que si lo deseas puedes incluir también las letanías lauretanas, marianas o bíblicas como también se les conoce. No las hemos agregado aquí en virtud de que nos centramos en el Rosario clásico y tradicional.

¡Enhorabuena, ya estás preparado para rezar el Santo Rosario y conectar con el Altísimo!

Te dejamos también una guía descargable para rezar el rosario paso a paso, así la puedes llevar siempre contigo.

La tecnología procura facilitarnos algunas tareas de la vida cotidiana y nos da la posibilidad de tener el Rosario en nuestro Smartphone, un recurso muy útil mientras lo vas memorizando. Puedes guiarte a través de las siguientes aplicaciones disponibles gratuitamente en las tiendas de las plataformas de móviles:

  • App El santo rosario: Android.
  • App Laudate: Android, iOS.
  • Santo Rosario de Juan Pablo II: Spotify.

¿De qué se hacen Rosarios?

Como sabrás existe una gran variedad de Rosarios confeccionados en infinidad de materiales. Los hay hechos con cuentas de cristal, huesos de aceitunas, de semillas de caoba, de madera, rocas pulidas, entre otros.

También es posible encontrar incluso verdaderas joyas hechas con piedras preciosas, como perlas. Del mismo modo, se fabrican medallas y crucifijos con madera o metales como el cobre, bronce o aluminio hasta se diseñan otros más sofisticados en oro o plata.

Como te lo dimos a conocer al principio, el rosario que utilizamos los católicos es el más tradicional, inspirado en el rosario que la Santa Virgen le entrego en su aparición a Santo Domingo de Guzmán en el año 1208. Actualmente es más común utilizar un Rosario de 59 cuentas pero también se emplea un rosario más sencillo de solo 10 cuentas, llamado denario, muy práctico por su tamaño, lo que nos permite llevarlo a cualquier sitio fácilmente.

La fe en Cristo nos amplia el panorama y nos da la confianza de que nuestro Dios nos escucha y atiende a través de nuestras suplicas. Rezar el Rosario es un encuentro amoroso con el Señor y por la tanto debe motivarnos a alejarnos del maligno, y que mejor manera de demostrar el compromiso que tenemos ante Dios que llenarnos de su presencia para crear con las manos nuestro propio Rosario. Sin duda que hacerlo será especial y representará el amor que le tenemos al Padre Celestial.

Cómo fabricar un Rosario

Para hacer un bello Rosario solo tienes que darle rienda a tu imaginación y verás que con unos pocos y accesibles materiales puedes hacerte de una noble y amorosa creación. Puedo garantizarte que rezar con tu propia confección de Rosario te dará una enorme satisfacción. Sígueme, en 9 sencillos pasos tendrás tu Rosario.

Paso 1: Los materiales

  • Primeramente debes conseguir 53 cuentas de un mismo color, las cuales representan las Ave María. (Pueden ser de vidrio, semillas, madera o cualquier material con el que te sientas a gusto). Para la elección de las cuentas debes considerar que el material que utilices debe resistente al roce y al desgaste.
  • También debes tener 6 cuentas adicionales de un color o tamaño distinto al de las otras cuentas, las cuales representan los Padre Nuestro.
  • De acuerdo al tamaño de tu Rosario deberás conseguir un crucifijo.
  • Necesitarás un hilo de nylon de preferencia encerado de aproximadamente un metro para unir las cuentas y el crucifijo.

Paso 2: Organiza las cuentas

  • Los Rosarios se dividen básicamente en cinco decenarios, por lo cual debes organizar las secciones con 10 cuentas para cada una. Considerando que existe una sección más pequeña que contiene 3 cuentas que corresponden a 3 Ave María más.
  • Reparte las cuentas de las Ave María en 5 grupos de 10 cuentas cada uno, y un único grupo con las 3 restantes, separando a parte las 6 cuentas de los Padre Nuestro.

Paso 3: Prepara el hilo para ensartar las cuentas

Utiliza una regla o una cinta métrica para medir el hilo, haz una marca con un bolígrafo o marcador a una distancia de 15 cm a partir de uno de los extremos, y realiza un nudo que no permita que las cuentas se corran hacia el otro extremo del nylon.

Paso 4: Ensarta las cuentas en el hilo

Para ensartar las cuentas en el nylon debes deslizar 10 cuentas de Ave María por el extremo más largo del hilo. Si el nudo que hiciste en el paso anterior está bien hecho no tendrás que preocuparte de que se salgan las cuentas.

Procura colocar las cuentas en el hilo holgadamente para se deslicen fácilmente, pero sin que queden muy sueltas; con la finalidad de que puedas deslizar con un poco de soltura las piezas cada vez avances en el rezo.

Paso 5: Añade una cuenta de Padre Nuestro

Al completar las primeras 10 cuentas debes realizar un segundo nudo y colocar una cuenta de Padre Nuestro, recordando que esta debe tener un color o tamaño diferente al de las cuentas de Ave María que previamente has ensartado; luego haz otro nudo después de colocar la cuenta de Padre Nuestro.

Paso 6: Ensarta los 4 decenarios restantes

Luego del nudo del Padre Nuestro, coloca 10 cuentas más de Ave María y vuelve a hacer otro nudo y coloca otra cuenta de Padre Nuestro y haz otro nudo. Repite este proceso hasta que completes 5 decenarios. Sin colocar la cuenta del Padre Nuestro.

Paso 7: Cierra la Corona del Rosario

Antes de añadir la cuenta del Padre Nuestro une los dos extremos del hilo. Obtendrás un círculo agregando seguidamente la cuenta del Padre Nuestro, luego realiza un nudo.

Paso 8: Ensarta las últimas cuentas

Quedan por ensartar 3 cuentas del Ave María y 1 Padre Nuestro. Haz un nudo al finalizar las últimas cuentas del Ave María que agregaste y al añadir la última cuenta del Padre Nuestro.

Paso 9: Incorpora el crucifijo

Una vez que colocaste la última cuenta en el rosario e hiciste el último nudo, debes incorporar el crucifijo a la corona preferiblemente haciendo un doble nudo. Asegúrate de sujetarlo muy bien y desecha el exceso de hilo que pueda quedar.

¡Maravilloso, lo has logrado! Antes de utilizarlo para tus oraciones pídele a un sacerdote que lo bendiga…y disfruta del gozo de rezar el Santo Rosario con tu propia creación.

Para finalizar, comparto contigo las bellas palabras que nuestro querido Santo Padre Juan Pablo II dedicó al Santo Rosario:

Sabéis que es necesario rezar y debéis hacerlo
meditando y recordando lo que Jesús ha hecho y
Sufrido por nosotros: los misterios de su infancia,
de su pasión y su muerte, y de su resurrección gloriosa.
Recitando vuestro misterio o decena,
Seguís la inspiración del Espíritu Santo que, instruyéndolos
Interiormente os lleva a imitar más de cerca a Jesús,
Haciéndonos rezar con María, y sobre todo, como María.